Tras terminar la etapa del Tour, decido hacer un raid fotográfico de estos valles prepirináicos, con el fin de tomar imágenes y pasar el rato. Me acerqué hasta Artosilla, un pueblo repoblado hace algunos años por unos hippies urbanitas; en la actualidad viven cuatro familias. Luego, por una pista de tierra subí la montaña de Monrepós para descender hasta el valle de Nocito, un lugar de verdadera lujuria para la vista. Después y por la vertiente sur del alto de Monrepós, pasando por Belsué -pueblo medieval que merece una visita más pausada- llegar hasta Arguis; y vuelta de regreso a Sabiñánigo, pues a las doce de la noche entro a trabajar.
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miércoles, 8 de julio de 2009
Visitamos primero Artosilla, un pequeño nucleo perdido entre estas montañas, al que mañana dedicaremos su entrada correspondiente.
Cerca de la pardina de Lasaosa, estos nobles animales meriendan dentro de su cercado junto al camino.
Cima de Monrepós, desde la que puede contemplarse esta magnífica vista sobre el Valle del río Guarga.
Por la estrecha y sinuosa carretera que lleva hasta Arguis, nos alejamos de este valle realmente majestuoso.
viernes, 5 de junio de 2009
Alavés, abandono y olvido en Monrepós (Huesca)
La hisoria de este pueblo es una triste historia, es el final que muchos pueblos de montaña en la provincia de Huesca han esquivado a última hora, salvados por la campana, a resultas del despertar de la conciencia de entusiastas descendientes de quienes tuvieron que emigrar, consiguiendo de tal modo que el retorno de la vida a algunos pueblos fuese un hecho, así como seguir manteniendo vivos unos vínculos emocionales muy importantes, y la vida social activa en el pueblo; tan admirable lucha ha permitido que la ruina y el olvido no fagocitaran ese espacio tan querido en su memoria: el lugar donde sus ancestros vivieron la vida, con sus adversidades y sus gozos.
Alavés, el pueblo tristemente abandonado, situado en medio de la montaña de Monrepós, no ha tenido tanta suerte; si nadie lo remedia pronto será enterrado en el olvido definitivo.
Restos de la vieja iglesia en ruinas, a punto de ser absorvida por el bosque. Cada pueblo del Pirineo aragonés tiene su iglesia románica, fruto de la acendrada religiosidad de estas gentes durante el Medievo. Como podeis ver, las mejores piedras también han sido robadas.
Al fondo, puede verse la carretera que sube hacia el puerto. Ahora están construyendo la Autovía Lleida-Pamplona, que pasa justo al ladito, no os extrañe que algún espabilado/especulador lo descubra y lo recupere comercialmente. Despues de todo, sería preferible verlo explotado así que en el estado actual, como es obvio.
Siempre hay espabilados. Las excelentes piedras de las esquinas, perfectamente talladas y de gran calidad, han sido arrambladas como puede apreciarse en esta imagén; rapiñadas por alguien que las necesitaría para su casa, claro.
La vieja cañada por do iban las vacas al pasto en los viejos tiempos. Uno de los restos que más me conmovió de todo el pueblo: las vacas eran una de las principales fuentes de ingresos y, consiguientemente, de vida para aquellos habitantes de antaño, a quien hogaño el devenir de la Historia echó de sus tierras.
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