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miércoles, 19 de mayo de 2010

Vistas desde Susín (Huesca)

Exhuberante verde primaveral.
La nave principal de la edificación es del siglo XI, pero el campanario es más tardío, del XVIII. Y se nota, pues no tiene nada que ver con cualquier otro, como el de Lárrede o San Bartolomé de Gavín, por poner alguno.
Dejamos atras la iglesia de Susin y vamos por el sendero hacia la ermita.

A 200 metros del pueblo se encuentra la rústica ermita de Las Eras al final del collado.
A la izquierda de esa cantera se encuentra Olivan.
El monte de la derecha es el Güe, y el del fondo la Peña Oroel.
Al fondo, Berbusa, pueblo abandonado por sus difíciles comunicaciones.

Cartel indicativo del camino de herradura que lleva hasta Berbusa, y Ainielle en el Sobrepuerto. Este último pueblo es donde se desarrolla la acción de la novela de Julio Llamazares "La lluvia amarilla". Es de difícil acceso, y en la actualidad se halla abandonado.

martes, 18 de mayo de 2010

Ábside y marcas de cantero de la iglesia de Susín (Huesca)

El ábside en estas construcciones religiosas es el elemento esencial, que define al peculiar estilo arquitectónico de los siglos XI y XII desarrollado en la zona, probablemente importado por maestros mozárabes de la Saraqusta musulmana, quienes se instalarían en la margen izquierda del río Gállego, el "Gallicum" de los romanos, que por cierto y dicho sea de paso, no nace en la Galia sino en la vertiente hispana, concretamente en los barrancos de las pistas de esquí de Formigal. En ninguna de las iglesias edificadas en los pueblos de la margen derecha, puede hallarse ni el más mínimo rastro de este estilo, todas ellas están más próximas al románico jacetano. Parece ser que aquéllos artistas eran bastante reacios a cruzar el ruidoso río.

domingo, 16 de mayo de 2010

Excursión hasta Susín (Huesca)

En esta mañana primaveral ante la sugerencia de mi amigo Javier, dueño del bar Tebarray -el café de las partidas de guiñote y partidos del Barça, he decidido hacer una pequeña caminata, y subir hasta el pueblo semiabandonado de Susín, pues se halla habitado por tan sólo una persona, a quien imagino que si algo se sobra, es tranquilidad. Todo mi interés se centraba en tener un poco de contacto con la Naturaleza, y ver la iglesia de estilo visigótico mozárabe, que es una pasada de bonita, como podréis comprobar. Ha merecido la pena todo. Desde Sabiñánigo se llega hasta Lárrede, y después de pasar la estilosa ermita de San Juan de Busa, también visigótica y que es la de la foto, se coge una pista a la derecha, hasta acercarnos a la altura de Olivan.
Luego se deja el coche en el puente sobre este barranco, que hoy bajaba caudaloso por desnielos de las recientes nevadas, y andando hasta Susín arriba en el collado.

Abandonamos el camino, para tomar a continuación esta senda hacia arriba. El bosque presentaba hoy un aspecto exhuberante.