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jueves, 2 de julio de 2009

Lavadero, fuente y abrevadero de caballerías en Siétamo (Huesca)

Arcadas vistas desde el antiguo lavadero de Siétamo, típico de todaslas pequeñas poblaciones, que en tiempos preteritos reunía a grupos de mujeres haciendo la colada y hablando de sus cosas.
Al fondo, la fuente de agua y el canal que la comunicaba con el lavadero, y a la vez servía de abrevadero para las caballerías del lugar, cuando partían por la mañana para trabajar en los campos, o cuando regresaban a casa por la tarde a la caída del sol.



martes, 23 de junio de 2009

La cuna del décimo Conde de Aranda

Esta población se encuentra a pocos kilómetros de Huesca ciudad, en dirección a Barbastro. Con el último desmadre inmobiliario se está comenzando a convertir en ciudad dormitorio. Pero tiene el honor de ser el lugar de nacimiento de un ilustrado del siglo XVIII, uno de los políticos más importantes de la Historia de España, el Conde de Aranda.



Esta fortaleza data de los tiempos de Pedro I de Aragón, aunque luego durante el reinado de Pedro IV el Ceremonioso en el siglo XIV, fue adquirida por la familia aristocrática Sesé, y de éstos pasó a los Abarca de Bolea. Ahora es del municipio que se encarga de su mantenimiento. En el pueblo me dijeron que las huertas están llenas de piedras sillares pertenecientes al viejo castillo.

En este castillo en ruinas de Siétamo nació en 1719 Pedro Pablo Alcántara Abarca de Bolea, décimo Conde de Aranda, un político reformista ilustrado, de quien su amigo Voltaire dijo: "Cinco o seis personas como Aranda son suficientes para arreglar España". Primer ministro durante siete años en el reinado de Carlos III, organizó la expulsión de los jesuitas promovida por el Monarca, también impulsó nuevas políticas para la colonización y reparto de tierras entre los agricultores. Embajador en Lisboa, Polonia y París. Regresó al cargo al final de su vida durante el reinado de Carlos IV, aunque tan sólo duró siete meses, el tiempo que la Reina Maria Luisa de Parma necesitó para colocar a su favorito Manuel de Godoy. Y un coño obsesivo descoñó las políticas coherentes, prudentes y pacificadoras llevadas hasta entonces por los ministros de la Monarquía borbónica en medio del convulsó final del siglo XVIII y en pleno fragor de la Revolución francesa. Un coño que había alumbrado al Rey más nefasto de la Historia de España, Fernando VII.
Gran fotografía mural del castillo antes de la guerra civil española. Preserva la memoria tras la devastación que sufrió durante la contienda a causa de los bombardeos de la aviación nazi.
Viejas murallas del Castillo de Siétamo.
Algibe donde se guardaban diversos productos, entre ellos, el muy preciado aceite extraido de las aceitunas que producían los extensos olivares de la tierra.