Naval es mi segundo apellido, y tal vez por la estrecha unión que existió entre mi abuelo materno Antonio: su único y adorado nieto; y tal vez debido a ello siempre he sentido especial veneración hacia todo lo relativo a tan entrañable ser. El nombre es originario de la población de Naval, también en la comarca del Somontano de Barbastro y famosa por sus cerámicas y salinas. A lo largo de los siglos se extendió a causa de matrimonios por otros núcleos como La Puebla de Castro, Torres del Obispo, u Olvena, y de alguna de estas poblaciones pasó a Estadilla, lugar de nacimiento de mi abuelo Antonio. Viajé hasta Olvena por ser la más cercana a Estadilla, y me encontré la casa solariega y el escudo de armas de los Naval: un navío en alta mar con el mastil roto. Me mosquea lo del mastil roto.
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domingo, 10 de mayo de 2009
Puerta principal del enorme caserón. Perfectamente reconstruido y mantenido por los actuales Navales, si es que éstos continuan ostentando la propiedad del inmueble. Parece ser que está construida sobre lo que fue un castillo en los tiempos de Ramiro I, cuando la constitución del Reino de Aragón, fortaleza destinada para controlar el paso hacia el Sobrarbe y la Ribagorza. En sus aledaños y alrededores se fue construyendo el pueblo, que tras los años de emigración y abandono durante la posguerra española, en la actualidad se está repoblando y reconstruyendo. Incluso me comentaron que se había instalado un matrimonio de nacionalidad belga.
El antiguo castillo, que no es otra que la casa de los Naval, y las viviendas arracimadas a su alrededor. Desde luego, su rehabilitación ha debido costar a los actuales propietarios una verdadera fortuna.
viernes, 17 de abril de 2009
Visita al Congosto de Olvena (Huesca)
Puente románico de Olvena
El antiguo puente medieval, conocido como el Puente del Diablo que salva el río y que se encuentra ya inutilizado. Sobre este puente existe la leyenda faustiana de una doncella que vendió su alma al Mefisto de turno, si éste terminaba de construir el puente, la muchacha le entregarías sus encantos; la transacción debía de hacerse al amanecer, pero la doncella raptó al gallo que debía anunciarlo, asi que no hubo amanecer para el burlado Mefisto, que se quedó dormido por el cansancio, y la doncella salvó su honor.
El inutilizado puente medieval, sustituido por otro contemporáneo más vigoroso, encuentra ahora el mismo destino que la vieja leyenda: ser un mero ornato.
Cuidado huerto, curiosamente construido, en medio de la montaña, detras de la casa: la tienda en casa.
El pueblo, construido en el siglo XII alrededor del castillo que controlaba el acceso al Sobrarbe y al sur de la Ribagorza.
Arbol milagrosamente vivo en plena pared, junto al cementerio que se halla en lo más alto del monte. En los entierros cuyo cadaver sea muy pesado, quienes transporten el féretro deben sudar lo suyo.
Cumbre del monte donde se úbica el murador que domina todo el Congosto. Excelente lugar para pasar unas horas de lectura, reflexión o mera delectación con el paisaje.
Vista en la luminosa mañana desde el Mirador de Olvena de la carretera que bordea el río Ésera, a su paso por el Congosto camino de su desembocadura, unos cientos de metros más abajo en el Cinca.
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