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lunes, 8 de marzo de 2010

El Castell de la Mora en Peralta de la Sal (Huesca)

Abandonamos la comodidad del coche, y nos vamos a pie hacia la cima del monte para ver este torreón medieval, muy querido por la gente de Peralta.


Paisaje de la alta Litera; al este Catalunya, y al sur, mucho más al sur del horizonte: Esplús, último pueblo de la baja Litera antes de penetrar en la comarca del Cinca Medio, y cuyo paisaje es radicalmente opuesto a este.


Con este tipo de fortalezas, además de sus funciones de vigilancia, el fin primordial que se perseguía con su construcción, datada en la segunda parte de siglo X con toda seguridad, fue servir como refugio a los señores feudales propietarios de villorrios y aldeas y sus eclesiásticos de alto rango; para ellos y sus bienes más valiosos, como cabe suponer, pues vivían aterrorizados por la permanente amenaza de las aceifas de Almanzor, las famosas cabalgadas de aquel temido hayib del Califato de los Omeyas, las famosas razzias por territorios infieles en busca de riquezas y esclavos, nada de conquistas y glorias. Cuentan las crónicas que cuando murió el hayib de las Marcas, los trapichaires de carne humana de toda Al-Andalus lamentaban amargamente la pérdida del mejor sumunistrador de esclavos que habían tenido nunca.





domingo, 7 de marzo de 2010

Peralta de la Sal, en alta Litera (Huesca)

En este pueblo nació San José de Calasanz, el señor de la estatua y fundador de las Escuelas Pías. El edificio que veis al fondo es el colegio madre de la Orden escolapia, construido en la casa que nació José de Calasanz y Gastón, séptimo hijo de una familia infanzona aragonesa, y que durante siglos ha acogido a pensión completa a niños bien de todas las partes, para que recibieran educación católica, mientras los fámulos pobretones se pagaban los estudios con su trabajo. Los actuales discípulos del santo educador lo han transformado en un boyante y lucrativo negocio de hospedería y restauración, con precios muy asequibles y de buena acogida popular. Verdaderamente, como decía la canción de Dylan: "The times they are chanching".

Pero lo que en verdad tiene relevancia en este lugar para mí, es que en esta casa de 1683, nació unos siglos más tarde mi amigo Toñito Benac Colomina, el gran Benac de los años gloriosos de vino y rosas, irreductible devoto del genio de Duluth, Minesotta (sobre todo incansable escuchador del album Desire, con el que nos dejábamos flagelar dulcemente, cuando rulábamos a nuestra puta bola, en aquel memorable Dos Caballos de la juventud hippie, que... ay!, nos ha abandonado para siempre). Esta entrada obviamente se la dedico a él, también culé hasta la muerte, aunque el Barça juegue en Tercera División, como suele decir. Una confidencia: durante mucho tiempo llevó gayumbos y calcetines con el escudo. Un abrazo, camarada, y a ver cuando te decides a venir por estas montañas.


Durante mucho tiempo y con insistencia, Benac me decía que visitara el Castell de la Mora y la ermita, que me iban a gustar. Pues bien, por fin después de muchos años e infinidad de viajes a Peralta, le he hecho caso, y hoy me he acercado hasta su pueblo con la prioritaria y exclusiva intención de la visita, tantas veces postergada. Tenía razón, ha merecido la pena.
El torreón que veis en aquella cima, es el Castell de la Mora. Mañana subiré las fotos.