viernes, 17 de abril de 2009

Visita al Congosto de Olvena (Huesca)

El puente moderno sobre el río Ésera, cuyo curso discurre bajo las escarpadas rocas del Congosto.

Puente románico de Olvena

El antiguo puente medieval, conocido como el Puente del Diablo que salva el río y que se encuentra ya inutilizado. Sobre este puente existe la leyenda faustiana de una doncella que vendió su alma al Mefisto de turno, si éste terminaba de construir el puente, la muchacha le entregarías sus encantos; la transacción debía de hacerse al amanecer, pero la doncella raptó al gallo que debía anunciarlo, asi que no hubo amanecer para el burlado Mefisto, que se quedó dormido por el cansancio, y la doncella salvó su honor.
El inutilizado puente medieval, sustituido por otro contemporáneo más vigoroso, encuentra ahora el mismo destino que la vieja leyenda: ser un mero ornato.

Cuidado huerto, curiosamente construido, en medio de la montaña, detras de la casa: la tienda en casa.

Torre del campanario de la iglesia románica, en lamentable estado de conservación.

El pueblo, construido en el siglo XII alrededor del castillo que controlaba el acceso al Sobrarbe y al sur de la Ribagorza.

Un buen desnivel hacia el cementerio, que el minino escala.

Arbol milagrosamente vivo en plena pared, junto al cementerio que se halla en lo más alto del monte. En los entierros cuyo cadaver sea muy pesado, quienes transporten el féretro deben sudar lo suyo.

Cumbre del monte donde se úbica el murador que domina todo el Congosto. Excelente lugar para pasar unas horas de lectura, reflexión o mera delectación con el paisaje.

Panorámica del Congosto del río Ésera a su paso por Olvena, camino de su unión con el Cinca.

Vista en la luminosa mañana desde el Mirador de Olvena de la carretera que bordea el río Ésera, a su paso por el Congosto camino de su desembocadura, unos cientos de metros más abajo en el Cinca.

sábado, 11 de abril de 2009


Esplús, mi lugar de nacimiento


Este ciruelo chino, plantado por el Sr. Rufau, muestra su esplendor primaveral.

Un sol blanco que hacía presagiar el aguacero: "Sol blanco, agua al campo", decían los viejos del lugar.


Las nubes caen como una losa desde el cielo.


Cielo tormentoso.

El monte del Puntal al fondo, al que pronto cubriran las nubes, y la rendrija del cielo por donde se cuela la mortecina luz acerada de la tarde.
Un cielo que presagia la tormenta visto desde San Roque.